
La Ruta Nacional 34 volvió a quedar en el centro de la escena nacional tras el grave accidente registrado en las últimas horas en la zona de Icaño, un hecho que no solo generó conmoción, sino que también encendió un debate que venía latente: el crítico estado de una de las principales arterias viales del país.
El siniestro, que se suma a una larga lista de episodios similares, actuó como detonante de un reclamo generalizado. En redes sociales, transportistas, vecinos y usuarios habituales de la ruta comenzaron a visibilizar con mayor fuerza el deterioro estructural de la calzada, denunciando baches profundos, hundimientos, falta de señalización y tramos prácticamente intransitables.
La Ruta 34, clave para la conexión entre el norte argentino y Buenos Aires, atraviesa sectores altamente comprometidos en territorio santiagueño, especialmente en los tramos que unen Herrera, Colonia Dora, Lugones y Garza. Allí, circular se ha transformado en una maniobra de riesgo constante.
Pero el malestar no se quedó solo en la denuncia. En las últimas horas comenzó a tomar fuerza una medida de protesta que ya genera polémica: transportistas decidieron no pagar el peaje como forma de manifestar su rechazo al estado de la vía. Argumentan que no corresponde abonar por un servicio que, aseguran, “no existe”, ante la falta de mantenimiento y obras visibles.
La decisión, que se viralizó rápidamente, expone el nivel de hartazgo de quienes transitan a diario por este corredor estratégico. “Pagamos por una ruta que está destruida. Es peligroso y nadie se hace cargo”, expresaron camioneros en distintos posteos que circularon masivamente.



